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Sociedades Precapitalistas, vol. 2, nº 1, 2do semestre 2012. ISSN 2250-5121
Universidad Nacional de La Plata.
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Centro de Estudios de Historia Social Europea

Artículo/Article

Amistades paganas y persecución de los cristianos: la epístola de Bruno de Querfurt al emperador Enrique II

Andrea Vanina Neyra

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Universidad de Buenos Aires
CEICAM-Universidad Nacional del Sur)
GIEM -Universidad Nacional de Mar del Plata)
Sociedad Argentina de Estudios Medievales
Argentina
avaninaneyra@yahoo.com.ar

Analía Sapere

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Universidad de Buenos Aires
Argentina
analiasapere@gmail.com

Andrea Vanina Neyra es Doctora en Historia, graduada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ha participado en publicaciones nacionales y extranjeras, así como en jornadas y proyectos de investigación dedicados a los estudios medievales. Su tesis doctoral se centró en el proceso de cristianización y el combate contra las supersticiones en la obra escrita del obispo Burchard de Worms. A partir de dichas investigaciones ha indagado sobre los puntos de contacto entre los escritos burchardeanos y la obra del abad Regino de Prüm. Asimismo, ha comenzado a estudiar las relaciones entre la Iglesia cristiana, el Imperio y sus márgenes orientales, especialmente en torno a las figuras de los obispos y los misioneros encargados de la cristianización de Europa centro-oriental. 

Analía Sapere es licenciada y profesora en Letras por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde realiza actualmente sus estudios de Doctorado. Se desempeña como docente auxiliar en el Departamento de Lenguas y Literaturas Clásicas. Es integrante de un proyecto UBACyT sobre género hagiográfico en el Oriente Tardoantiguo.

Resumen
La carta que presentamos traducida al español fue escrita en el año 1008 por el obispo misionero Bruno de Querfurt. El destinatario era el rey sajón Enrique II (1002-1024), emperador desde el año 1014.
El contexto de la epístola está marcado por los vínculos cambiantes entre diversos actores políticos. La dinastía polaca piasta había cooperado con el Imperio desde mediados del siglo x. Por otra parte, los liutizos, una confederación de pueblos eslavos paganos, se habían levantado contra las estructuras eclesiásticas e imperiales en la región del Elba en 983, en el marco de un floreciente paganismo. Sin embargo, al iniciarse el nuevo milenio, el piasta Boleslao el Bravo se había convertido en una amenaza más atemorizadora para el Imperio, debido particularmente a la expansión territorial que encabezaba. Así, el rey Enrique II pactó en el año 1003 en Quedlinburg con los liutizos frente al piasta: se sellaba una alianza entre un rey cristiano y una confederación pagana para hacer frente a otro gobernante cristiano.
Bruno de Querfurt, que había dedicado su vida a la misión y recibía apoyo de Boleslao, escribió esta misiva, con el objeto de señalar las contradicciones de la alianza citada arriba.

Palabras clave: Bruno de Querfurt - Enrique II - misionero - cristianización - eslavos.

Abstract
The following letter was written during the year 1008 by Brun of Querfurt -a bishop and missionary. It was addressed to the Saxon king Henry II (1002-1024), who was appointed emperor in 1014. 
The relations among the political actors involved in the events, which are described in the letter, were constantly changing. The Polish Piast dynasty had cooperated with the Empire since the middle of the 10th century. In 983 the Liutizi (a confederation of Slavic peoples) had risen up against the ecclesiastical and imperial structures in the Elbe region; in that context, paganism seems to have flourished. However, at the beginning of the new millennium, the Piast Bolesław the Brave became the most intimidating threat for the Empire, particularly because of his expansionist aims. In 1003 King Henry II came to an agreement with the Liutizi against him: this was a pact between a Christian king and a pagan confederation against another Christian ruler.
Brun of Querfurt, who had devoted himself to mission and whose activities were supported by Bolesław, wrote this letter to Henry II in order to highlight the contradictions involved of the aforementioned alliance.

Key words: Brun of Querfurt, Henry II - missionary - christianization - slavs.


1. Introducción

Año 1008. El obispo misionero Bruno de Querfurt (ca. 974-9/3/1009) redacta la carta(1) que presentamos a continuación detrás de un objetivo muy claro: dejar en evidencia la contradicción del rey sajón Enrique II de la dinastía otónida (emperador a partir del año 1014) al haber establecido una alianza con un pueblo pagano para hacer frente a un duque cristiano.

Los paganos en cuestión son parte de una confederación de pueblos eslavos, los liutizos, asentados en el territorio actual de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Brandenburgo, entre los ríos Elba y Oder. En el año 983 se habían levantado contra las estructuras imperiales y eclesiásticas en respuesta a la presión tributaria, provocando la destrucción del entramado institucional en la región.

El duque cristiano es Boleslao el Bravo (Bolesław Chrobry) de la dinastía piasta que gobernaba en las tierras polacas. Su padre, Mieszko I, fue el primer gobernante de su linaje que adoptó el cristianismo en 966. Boleslao, impulsor de la cristianización, particularmente entre los indómitos prusianos del Báltico, había colaborado activamente con las misiones de Adalberto de Praga (Vojtěch, de los Slavnikovci de Bohemia) y de otros misioneros en la región. El emperador Otón III lo había considerado cooperator imperii en el contexto del viaje que realizó a Gniezno en el año 1000, donde visitó las reliquias de su amigo mártir, Adalberto, compradas a los prusianos por Boleslao. Sin embargo, el creciente expansionismo polaco convertiría a este último en la mayor amenaza en Europa centro-oriental para el poder otónida (Neyra, 2012b).  

Bruno de Querfurt, formado en la escuela catedralicia de Magdeburg y en el monasterio Santi Bonifacio ed Alessio, obispo misionero consagrado por el arzobispo Tagino de Magdeburg, siguió los pasos del santo checo: el destino le depararía un final trágico similar, el martirio, la decapitación y la compra de sus restos por parte de Boleslao (Thietmar VI, 95: 344).(2)

Ante el compromiso propio y el de tantos otros predecesores(3) que se internaron en tierras europeas centrales y orientales, inhóspitas, con el objeto de evangelizar, Bruno de Querfurt encontraba que la situación descrita arriba era contradictoria: la búsqueda del honor secular había derivado en la alianza entre un rey cristiano y una confederación pagana frente a otro rey cristiano. Sus palabras reclamaban la falta de apoyo a las campañas misioneras por parte del rey sajón y destacaban la colaboración del nuevo enemigo de aquél, Boleslao. Interpelaban a Enrique buscando que reflexionara, dejara de perseguir a un cristiano y se pusiera al servicio de la cristianización y la conversión de los paganos, tal como le correspondía a un rey piadoso.

La carta es un documento renombrado entre los investigadores dedicados a temáticas vinculadas con la cristianización en Europa centro-oriental, las relaciones entre el imperio y las poblaciones eslavas situadas en los confines, las misiones evangelizadoras y los vínculos entre las élites gobernantes.

El texto fue descubierto en un manuscrito de la Kurfürstliche Bibliothek de Kassel.(4) En el siglo xix, tanto J. M. Lappenberg como L. Giesebrecht atribuyeron la carta a Bruno de Querfurt, mientras que H. G. Pertz señaló a Benedicto como el autor, hasta que la autoría de Bruno fue confirmada.(5) La primera edición, realizada por Hilferding y aparecida en la revista Zeitschrift Russkaja gesedau Ib 1-34 en Moscú en 1856, retoma una copia más tardía de la Hamburger Stadtbibliothek.(6) A dicha edición le siguieron dos impresiones: en el segundo tomo de Slawische Bibliothek de Miklosich y en la Kaisergeschichte de Jaffé. En 1856 Papłonski publicó la carta en paralelo en lengua latina y polaca en Nowe świadectwo współczesne o Bolesławie Chrobrym. En 1858 W. Giesebrecht la incluyó en Geschichte der deutschen Kaiserzeit. En 1864 apareció en la Monumenta Poloniae Historica de August Bielowski; fue traducida al alemán en 1868 y publicada por Heinrich von Zeiβberg en Die Kriege Kaiser Heinrich's II. mit Herzog Boleslaw I. von Polen.

La traducción que presentamos a continuación fue realizada en base a la edición de Jadwiga Karwasińska, aparecida en 1973 en Monumenta Poloniae Historica junto con la Vita quinque fratrum, con la que mantiene una intertextualidad notable. Se trata de la edición utilizada en la actualidad por quienes se han especializado en los estudios de la Europa centro-oriental medieval.

2. Traducción: la epístola del arzobispo Bruno al rey Enrique II(7)

Al rey Enrique,(8) el piadoso hombre de la Iglesia, Bruno(9) -¡que no es más que un miserable!- le desea lo que conviene a un rey y place al señor Dios que todo discierne.

Que sepa el rey religioso, sin ninguna duda, que no hay nadie que viva sobre la tierra que quiera más vuestra salud acorde con Dios y que más quiera todo vuestro honor de acuerdo con el siglo, lleno de mucho trabajo. Tu hermano, el muy querido obispo Bruno,(10) cuando pasé un tiempo en la tierra de los húngaros, me dijo que tú, oh rey, tenías una piadosa preocupación por mí y temías mucho que yo quisiera morir, lo que ciertamente hubiera hecho y haría, si no lo prohibiera quien lo prohíbe, el Dios clemente y mi señor santísimo Pedro. Que Dios te retribuya el mérito en la tierra de los vivos,(11) porque tú, egregio rey, que debes ocuparte de casi todo el mundo, te dignaste en el nombre del Señor a tener esta noble preocupación: que yo, el siervo más pequeño, no muera. ¡Gracias a Dios! Tú, como eres rey acorde con la sabiduría que te dio Dios, tienes el afán de ser un líder bueno y católico y también de ser, tal como es necesario que lo haya, un conductor(12) piadoso y riguroso de la Santa Iglesia. Y de igual modo nosotros -aunque desdichados, sin embargo tuyos-, para no consumir esta vida en vano y encontrarnos desnudos en el día de la muerte,(13) nos esforzamos (tanto cuanto solamente la misericordia del Espíritu Santo insufla a obrar) en trabajar, de acuerdo con aquello que dice el buen Pablo: "No hago a mi alma más preciada que a mí".(14) Entonces, en lo que a mi respecta, no hago sino el mal(15), pero en lo que respecta a Dios, cuando quiere, hace todo lo bueno más rápido de lo que se puede decir. Es un honor revelar y manifestar las obras de Dios; principalmente, no las debo callar ante ti, por cuya santa persuasión soy obispo,(16) yo, que llevo el Evangelio de Cristo a los pueblos(17) siguiendo los pasos de San Pedro.(18)

En efecto, un año entero completó sus días y sus meses desde que abandonamos a los húngaros,(19) entre los cuales permanecimos mucho tiempo en vano y tomamos el camino hacia los pechenegos,(20) los más crueles de todos los paganos. El señor de los rusos,(21) grande por su reino y sus riquezas, me retuvo un mes y, contra mi voluntad, como si yo quisiera arruinarme voluntariamente, se ocupó de que no me dirigiera hacia un pueblo tan irracional, donde no encontrara ningún beneficio de las almas excepto la muerte y ésta, incluso, muy vergonzosamente.(22) Cuando ya no pudo retenerme y lo aterrorizó cierta visión indigna sobre mí, durante dos días me llevó él mismo con su ejército hasta los confines de su reino, al cual rodeó por todos lados con un cerco muy firme y largo a causa del enemigo errante. Bajó(23) del caballo; yendo yo adelante con los aliados y siguiendo él con sus dignatarios, salimos por el portal. Éste se ubicó en un monte; nosotros nos ubicamos en otro. Yo iba abrazando una cruz con mis manos, cantando un noble canto: "¡Pedro, me amas, apacienta a mis ovejas!"(24) Terminado el responsorio, el señor envió a un dignatario suyo hacia nosotros con estas palabras: "Te guié adonde termina mi tierra y empieza la de los enemigos. Ruego por Dios que no pierdas tu joven vida por mi deshonor. Mañana antes de la tercia, lo sé, debes degustar una amarga muerte sin fruto, sin causa". Respondí: "Que Dios te abra el paraíso, así como tú nos abriste el camino a los paganos".

¿Qué más decir? Marchamos dos días sin que nadie nos hiciera daño alguno; el tercer día, que es la sexta feria, fuimos llevados todos con el cuello inclinado a la matanza tres veces  -a la mañana, al mediodía, a la hora nona- y tantas veces como fuimos llevados, con signo admirable nos escapamos ilesos de los enemigos que venían hacia nosotros (así dijo Dios y nuestro guía Pedro). El domingo llegamos a un pueblo más grande y se nos dio un lugar para vivir hasta que fuera congregado todo el pueblo a la asamblea por medio de mensajeros veloces. A la hora nona del domingo siguiente somos llamados a la asamblea y somos azotados nosotros y los caballos. El pueblo, multitudinariamente, acudió con ojos sanguinarios y elevó un horrible clamor; en vano amenazaban con cortarnos en pedazos con miles de hachas y con miles de espadas desenvainadas sobre nuestros cuellos. Fuimos vejados hasta la noche, llevados a diversas partes, hasta que los dignatarios del lugar, quienes nos arrastraron con sus manos en lucha, se dieron cuenta (puesto que son sabios), una vez escuchada nuestra explicación, de que entramos a su tierra a causa del bien. Así como ordenó Dios admirable y el apreciadísimo Pedro, nos quedamos cinco meses en este pueblo; recorrimos tres partes, no tocamos la cuarta, desde la que vinieron hacia nosotros los mensajeros de los nobles. Hecha la cristianización de casi treinta almas, por medio del dedo de Dios hicimos la paz, la que, según ellos dijeron, nadie además de nosotros hubiera podido hacer: "Esta paz -dijeron- fue hecha por ti. Si ha de ser firme, según enseñas, todos seremos cristianos de buen grado; si este señor de los rusos titubea en la fe, debemos empeñarnos solamente en la guerra, no en la cristiandad". Por esta razón me acerqué al señor de los rusos, que, para satisfacer a Dios, dio a su hijo como rehén,(25) y consagramos obispo a uno de los nuestros, a quien el señor de los rusos puso en el medio de la tierra junto con su hijo. Y se creó una ley cristiana para mayor gloria y alabanza de Dios salvador, en el peor y más cruel de todos los pueblos paganos que están sobre la tierra.

Yo me dirijo ahora hacia los prusianos, entre los cuales, quien abrió paso, debe abrir paso; quien hizo todas aquellas cosas, también ahora debe hacerlas: Dios clemente y mi señor apreciadísimo Pedro.

También acerca de los húngaros negros,(26) a quienes llegó la primera delegación de San Pedro, que nunca va en vano, aunque los nuestros, Dios lo perdone, cegaron a algunos con gran pecado, escuché que todos se convirtieron al cristianismo. Todos estos hechos son sola gloria de Dios y del óptimo Pedro; en cuanto a mí, no soy nada sino pecado, y este mismo bien estaría perdido, si Dios, conmiserándose, no lo hiciera por sí y no lo aumentara y lo acrecentara por la sangre de los santos, y especialmente por la sangre de aquellos que, en nuestro tiempo, fue derramada sobre la tierra.(27)

Señor mío, hiciste todas cosas buenas para mi causa; que Dios te retribuya la merced en la resurrección de los justos, especialmente porque te preocupas por mí. Que no haga por error de la juventud cosas mundanas y que no me aparte de las cosas espirituales: por eso parecías enojarte cuando me apartaba; por eso también, estando ausente yo, te reíste de mí y de muchas cosas mías dignas de risa para los héroes circundantes. Estas tres cosas -el amor, la ira y la risa-, si no me amaras, nunca las considerarías respecto de mí, y si tú no fueras bueno, ciertamente nunca verías con odio lo que en mí te parece malo. Digo como consuelo: cuanto quiera Dios santo conmiserarse, obligándolo el piadoso Pedro, no quiero perecer, yo, que, aunque soy torpe y malo en mí, querría ser bueno por gracia de Dios. Digo como oración: que Dios omnipotente y misericordioso me corrija también a mí, antiguo pecador, y que a ti te haga día a día mejor rey, sin que nunca muera la buena obra.

Si también alguien dijera que traigo fidelidad y una amistad más grande a este señor,(28) esto es verdad: ciertamente, lo estimo como a mi alma y más que a mi vida. Pero tengo por precioso testigo a nuestro Dios común, a quien nada permanece oculto, y no lo amo en contra de tu gracia, porque lo quiero dirigir hacia ti(29) más de lo que puedo. Que se me permita con la salva gracia del rey hablar así: ¿está bien perseguir al cristiano y tener amistad con un pueblo pagano?(30) ¿Qué acuerdo hay entre Cristo y Belial, qué unión de luz y tinieblas?(31) ¿De qué manera se unen Zuarasi o el diablo(32) y el líder de los santos, vuestro y nuestro Mauricio?(33) ¿Con qué frente se encuentran la sagrada lanza(34) y los diabólicos estandartes(35) que se alimentan con sangre humana?(36) ¿No consideras pecado, oh rey, cuando una cabeza cristiana, lo que es espantoso de decir, se inmola bajo el estandarte de los demonios? ¿No sería mejor tener a tal hombre como aliado, con cuyo auxilio y consejo podrías recibir tributo y hacer del pueblo pagano un pueblo sagrado y muy cristiano? ¡Oh, cuánto querría tener no como enemigo sino como aliado al señor Boleslao, a quien me refiero! Responderás tal vez: "¡Sí, quiero!" Entonces ten compasión, pospón la crueldad; si quieres tener un aliado, deja de perseguirlo; si quieres tener un soldado, actúa con bondad para agradarle. Oh, rey, si quieres hacer todas las cosas con potestad, nunca con misericordia, a la que ama el mismo bien, ten cuidado de que por fortuna no sea ofendido quien ahora te ayuda, Jesús. No querría contradecir al rey: que se haga como Dios quiere y tú quieres. ¿No sería mejor combatir contra los paganos por la cristiandad, que infligir violencia a los cristianos por el honor secular?(37) Ciertamente, el hombre piensa, Dios ordena. ¿No entró el rey con paganos y cristianos a esta tierra con las fuerzas del reino? ¿Qué hay de ti? ¿No lo protegieron san Pedro,(38) de quien se declaró tributario,(39) y san Adalberto mártir?(40) Si no quisieran ayudar, los cinco santos mártires muertos en su tierra que derramaron su sangre y hacen muchos milagros bajo el terror divino nunca descansarían;(41) mi señor, no eres un rey débil, lo que es malo, sino un gobernante justo y estricto, lo que es bueno; si(42) tan solo se añadiera que seas también misericordioso y que te concilies con el pueblo y lo hagas propicio no solo con potestad, sino también con misericordia. Parecería que te ganas al pueblo con beneficio más que con la guerra y entonces no tendrías guerra en ninguna parte mientras que ahora tienes en tres.(43)

¿Pero esto en qué nos atañe? Que observe estas cosas en su sapiencia de justo y bueno el rey tenaz; que lo observen también, al dar consejo, cada uno de los mejores obispos, duques y condes. ¿Qué atañe a mi causa, más bien, la de Dios?(44) Podría decir una o dos cosas, a las cuales no podría añadir más. Dos grandes males debe percibir cerca la nueva Iglesia que Dios y Pedro luchador iniciaron en el salvaje paganismo. Primero, el señor Boleslao, quien quiso con mucho agrado consolarme con las fuerzas del alma y del cuerpo para convertir a los prusianos(45) y decretó no ahorrar ningún dinero para eso; he aquí que al estar impedido por la guerra que el sabio rey dio por necesidad, no tiene tiempo ni puede ayudarme en el Evangelio. En segundo lugar, como los liutizos son paganos y adoran ídolos, Dios no puso en el corazón del rey que unos tales lucharan por el cristianismo en un certamen glorioso, es decir, como ordena el Evangelio,(46) que los obligaran a entrar. ¿Acaso no sería un gran honor y salvación para el rey, para hacer crecer a la Iglesia y encontrar el nombre apostólico ante Dios, esforzarse por que el pagano sea bautizado y dar la paz a los cristianos que lo ayudan para esto? Pero todo el mal se cierne en esta parte, en la que ni el rey tiene fe en Boleslao, ni éste en el airado rey. ¡Oh, infelices tiempos nuestros! Después del santo emperador(47) Constantino el Grande,(48) después de Carlomagno,(49) ejemplo de religión, hay ahora quien persiga al cristiano, pero casi nadie que convierta al pagano. De donde, oh rey, si les das la paz a los cristianos disponiéndote a luchar contra los paganos por la cristiandad, estarás satisfecho en el último día, cuando, estando todo resuelto, te pares ante la mirada del príncipe con tanto menos dolor y tanto mayor gozo, cuanto mayores bienes recuerdes haber hecho. No es que el rey tema ni que, siendo un hombre de la religión memorioso de los males, se una con los paganos. No busques solo cosas imposibles. En cambio, como quiere el rey, este Boleslao nuestro te da seguridad, porque no debe abandonarte por siempre, sino que debe siempre ayudarte diligentísimamente al expugnar a los paganos y en todo servirte con gusto. Oh, cuántas cosas buenas y beneficiosas concurrirían custodiando al cristianismo y convirtiendo al paganismo, si, así como vivía el padre Mieszko(50) con el emperador que está muerto,(51) así también su hijo Boleslavo viviera contigo, nuestro rey, que sobrevive como única esperanza de la tierra.

Entre estas cosas, que no permanezca oculto al rey que nuestro obispo, cuando yo lo había enviado a ultramar con el distinguido monje Roberto -a quien conoces- para evangelizar a los suecos,(52) como dijeron con total verdad los mensajeros que vinieron, bautizó al mismo señor de los suecos, cuya esposa ya era cristiana desde antes, gracias a Dios. Ni bien recibieron la misma gracia con él miles de hombres y siete pueblos, puesto que otros indignados buscaban matarlo, teniendo esperanza, tras regresar todos con el obispo, le dieron un lugar durante un tiempo. Lo que digan cuando regresen los mensajeros enviados a explorar acerca de la costumbre y de la conversión, como tu esclavo, procuraré informártelo a ti, rey que me perfeccionó en el Evangelio, porque lo mereces.

¿Qué más decir? Sabed bajo el testimonio de Cristo: dondequiera que pueda, soy fiel patrocinador de vuestra parte, y aunque no sepa orar en contemplación de Dios, no dejaré de ladrar, para que a ti te bendiga la salvación de Dios y te acompañe en toda obra la buena gracia de Pedro. Pero cualquier cosa que tú puedas dar de consejo o de ayuda para convertir a los liutizos y prusianos, según corresponde a un rey pío y que es la esperanza del mundo, no dejes de hacerlo, porque en torno de los duros corazones de estos paganos que deben ser convertidos, soplando el espíritu santo, nuestro esfuerzo ahora debe prepararse, y toda obra y afán debe consumirse sin fatiga, con Pedro combatiendo junto a nosotros. Adiós, rey, vive verdaderamente en Dios, memorioso de las buenas obras; muere viejo, lleno de virtudes y de días.(53)

Notas

1 Utilizamos la edición de Jadwiga Karwasińska (1973: 94-106).

2 Las referencias a la obra del cronista y obispo Thietmar de Merseburg pertenecen a la edición del año 2011. El formato utilizado para citarlo será el siguiente: autor, libro, capítulo, página. Por otra parte, Brun falleció probablemente en Sudauen, en la frontera entre Prusia, Lituania y Rusia. El lugar del martirio ha sido discutido (Baronas, 2008: 4-5).

3 La obra escrita de Bruno incluye dos vitae de San Adalberto de Praga y la Vita quinque fratrum dedicada a misioneros que también fueron martirizados por los prusianos (Karwasińska, 1969 y 1973). 

4 Los datos presentados a continuación acerca de los manuscritos y la publicación de la epístola provienen mayormente del prólogo de la edición de Karwasińska (1973).

5 Las confusiones derivan del hecho de que el autor aparece en la epístola bajo la denominación de "B", sin que se mencione su nombre completo. Sin embargo, estudios comparativos entre la carta y el resto de la obra escrita por Bruno llevaron a la confirmación de su autoría (Karwasińska, 1973: 87).

6 La copia de la carta de 1716 era parte de un inventario perteneciente al coleccionista y arqueólogo Zacharias Konrad von Uffenbach (Karwasińska, 1973: 87).

7 La carta debe datarse entre fines del año 1008 y comienzos de 1009, puesto que el autor declara su intención de misionar entre los prusianos (Mikoletzky, 1955).

8 Enrique IV fue duque de Bavaria desde el año 995; luego, como Enrique II fue coronado rey en 1002 y emperador en 1014. Fue el último de la dinastía de los otones, nieto de Otón I (Körntgen, 2002: 48). En 1146 fue canonizado (Farmer, 1992: p. 227).

9 El códice solamente se refiere al autor como "B" (Karwasińska, 1973: p. 97).

10 Bruno, el hermano del rey Enrique, fue obispo de Augsburg. Falleció en el año 1029. El rey tuvo también una hermana, Gisela, que fue desposada por Esteban, el rey y santo húngaro (Körntgen, 2002: p. 48).

11 Salmos 27: 13,  y 142: 6.

12 La palabra latina para ‘conductor’ es auriga, que es, en su primera acepción ‘conductor de un carro’. En castellano se pierde la metáfora.

13 2 Corintios 5: 3.

14 Entendemos que el término animam (‘alma’) está usado en el sentido de ‘vida’, como en la cita bíblica: "Pero ya no me preocupo por mi vida, con tal de que pueda terminar mi carrera y llevar a cabo la misión que he recibido del Señor Jesús: anunciar la Buena Noticia de la gracia de Dios" (Hechos de los Apóstoles 20: 24).

15 Siguiendo la costumbre de la captatio benevolentiae, Bruno disminuye su figura (miser, minimo seruo tuo, miseri, nihil nisi malum facio tantum), para elevar la de su destinatario (pio Henrico regi, religiosus rex, egregius rex, rex secundum sapientiam quan tibi Deus dedit, catholicus rector, pius et districtus auriga).

16 Bruno fue nombrado obispo de los paganos del Este por el papa Silvestre II; dos años después recibió del arzobispo Tagino de Magdeburg el obispado de misión: desarrollaría la tarea de la conversión de los paganos hasta sus últimos días (Thietmar VI, 94: p. 342; Mikoletzky, 1955: p. 674).

17 Traducimos así la palabra latina gens, que también puede significar "gentil".

18 Hasta aquí Bruno inicia la epístola rescatando la piedad cristiana del rey Enrique II para luego hacer resonar la dura crítica al contradictorio comportamiento de aquél.

19 Bruno misionó entre los húngaros en los años 1003-1004 (Mikoletzky, 1955: p. 674).

20 Predicó entre los pechenegos del bajo Dniéper (pueblo nómade) por alrededor de cinco meses en 1005 (Mikoletzky, 1955: p. 674).

21 Se trata de Vladimir, príncipe de Kiev entre los años 980 y 1015. Para una breve introducción a la historia de la Rus´ kievana ver Gleason (2009). Para contextualizar la cristianización y la emergencia del reino cristiano de Kiev consultar Berend (2007).

22 En este pasaje se manifiesta la insistencia de Bruno en la fortaleza de su vocación misionera, pese a los peligros que implicaba.

23 El texto de nuestra edición ofrece Sedit de equo ad terram. Jaffé conjetura salit (‘salta’) en vez de sedit.

24 Juan 21: 15-17.

25 No hay acuerdo acerca de este personaje (Karwasińska, 1973: p. 100).

26 Los Ungri Nigri eran un grupo de magiares, conquistados por san Esteban en 1008. Bruno también discurre sobre ellos en la Vita quinque fratrum (Karwasińska, 1973).

27 Bruno señala en reiteradas ocasiones a lo largo de la epístola la dura tarea evangelizadora y el martirio sufrido por muchos de los misioneros que se adentraron en los territorios europeos centro-orientales, aunque en particular menciona a San Adalberto, martirizado en 997 y a los cinco hermanos que sufrieron el martirio en 1003.

28 Bruno se refiere a Boleslao como senior. La denominación de Boleslao como duque (dux) o rey (rex) ha sido largamente discutida. Mientras que algunos documentos aluden a él como rey a partir de la visita de Otón III en Gniezno en el año 1000 -momento en el cual el emperador le hizo entrega de una diadema y una copia de la lanza sagrada-, otra serie de fuentes ponen en cuestión tal caracterización. A favor de Boleslao como rey se encuentran una serie de monedas de 1013-1014 que llevan la inscripción rex -si bien en la mayoría se lee dux-, la Gesta principum polonorum y fuentes iconográficas; por el contrario, los Annales Quedlinburgenses, la Vida de san Romualdo de Pedro Damiano, la Vita quinque fratrum de Brun y la Crónica húngaro-polaca del siglo XIII indican que el piasta habría sido coronado rey recién luego del fallecimiento de Enrique II (Wyrozumski, 2002).

29 Nuevamente Bruno se refiere a Boleslao (Bolesław Chrobry), quien se convirtió en una amenaza para el poder sajón. De acuerdo con Thietmar de Merseburg, Boleslao habría tomado tierras de los márgenes imperiales con la excusa de tener el consentimiento de Enrique II; por otra parte, acusó a este último de una emboscada (Thietmar V, 9: p. 202 y Thietmar V, 18: pp. 210-212).

30 El cuestionamiento se dirige contra la unión entablada entre Enrique II y la confederación liutiza, por la cual el primero recibió apoyo militar para hacer frente a Boleslao, mientras que los liutizos gozaron de la posibilidad de mantenerse en sus creencias paganas (Lübke, 2009).

31 2 Corintios 6: 15.

32 Zuarasi es el dios principal de los liutizos, Swarożyc, adorado en el templo de Rethra en el territorio de los redarios, uno de los pueblos integrantes de la confederación. Bruno lo asimila al diablo. La descripción más detallada del templo y de los rituales desarrollados allí es brindada por el obispo de Merseburg en tres capítulos de la Crónica (Thietmar VI, 23-25: pp. 266-270).

33 Sobre la figura y el culto de San Mauricio en relación con la dinastía otoniana y en particular en la epístola de Bruno consultar Warner (2006).

34 Luego de la mención de San Mauricio, se señala su atributo, la lanza sagrada, convertida en insignia real de los otónidas.

35 Thietmar de Merseburg también alude a los estandartes diabólicos de los dioses eslavos, sacados del templo únicamente con motivo de campañas militares: Vexilla quoque eorum, nisi ad expeditionis necessaria, et tunc per pedites, hinc nullatenus moventur (Thietmar VI, 23 [17]: p. 268).

36 Los sacrificios humanos formarían parte de los rituales de los liutizos (Thietmar VI, 23-25: pp. 266-270).

37 Bruno acierta en la detección de la causa de los conflictos entre el rey Enrique II y Boleslao, quien apenas tres años antes del inicio del mismo había sido denominado cooperator imperii por el emperador Otón III (Neyra, 2012). De este modo, Enrique equivoca el camino y desconoce sus obligaciones en tanto rey cristiano.

38 Probablemente Bruno no se refiera solamente a la cristianización de los piastas desde el año 966 con el padre de Boleslao, Mieszko I, sino también a la protección papal bajo la que se colocaron las tierras polacas poco antes de la muerte de Mieszko, según el documento conocido como Dagome iudex (Wyrozumski, 2002: p. 286).

39 Deus indulgeat imperatori, quod tributarium faciens dominum ad hoc umquam elevavit, ut, oblita sui genitoris regula, semper sibi prepositos auderet in subiectionem paulatim detrahere vilissimoque pecunie transeuntis inescatos amo in servitutis libertatisque detrimentum capere (Thietmar V, 10: p. 204).

40 Adalberto de Praga había entrado en contacto con Boleslao, quien había colaborado con la misión guiada por el santo checo. Una vez martirizado, el piasta había adquirido las reliquias del santo. Durante la visita de Otón III a Gniezno, Boleslao le habría hecho entrega de un brazo de Adalberto como parte de un intercambio de regalos(Gesta principum Polonorum, 2003: p. 37).

41 Los cinco mártires son los protagonistas de la Vita quinque fratrum (Karwasińska, 1973).

42 Preferimos la lectura si, en lugar de sed (‘pero’), puesto que tiene más sentido en el contexto.

43 Bruno se refiere a Polonia, Bavaria y Lotaringia (Karwasińska, 1973: p. 103).

44 A continuación, Bruno expondrá las razones concretas que lo posicionan críticamente frente a Enrique II: de éste no recibe ayuda para la cristianización, puesto que está preocupado por los vaivenes de la lucha bélica; en cambio, recibe financiación y apoyo por parte de Boleslao: si el rey sajón dejara de lado la búsqueda del honor secular a la que se hacía alusión más arriba, ambos gobernantes cristianos podrían unirse para combatir el paganismo.

45 Los piastas tenían intereses comerciales y territoriales, más allá de los puramente espirituales, en controlar a los prusianos: «The port in Gdańsk built in the second quarter of the tenth century was the Baltic vanguard of the Polish state. The Vistula became the spine of the expanding state of Mieszko I., who converted to Christianity in 966, thus founding a stable dynastic state. He tried to subjugate groups in the estuaries of both large rivers -Vistula and Oder- which ran from his territory to the Baltic. His son Boleslav the Great (992-1025) enlarged his domain in all directions, with only one exception: the Prussian lands, where he gained no success whatsoever. The reason for this was the different territorial organisation of the Prussians, who had no political centres and developed a system of boundary defence that was difficult to break. They themselves actively raided the Polish territory. They rejected the ideological and organisational characteristics of their neighbours, including Christian faith. Therefore, the Polish monarch applied a strategy of partial measures. He tried to promote indirect cultural and ideological expansion by organising Christian missionary activities. The first missionary campaign was led by Bishop Voitech-Adalbert, who came from Rome especially for this purpose» (Urbańczyk, 2001: p. 530).

46 Lucas 14: 23.

47 Seguimos la corrección de los editores, imperatorem, oponiéndonos a imperium, que es muy probablemente un error de copia, ante la cercanía de acusativos en la oración (santum i... magnum Constantinum).

48 Emperador romano (312-337), que legalizó la religión cristiana.

49 Carlomagno, rey franco entre 768 y 814, y emperador romano desde el año 800.

50 Mieszko I, duque de Polonia entre 962 y 992. El padre de Boleslao se había enfrentado a los liutizos, dado su acercamiento a Otón III, gracias al cual se benefició con la expansión de su dominio sobre las regiones de Silesia y la Pequeña Polonia o Polonia Menor (Thietmar IV, 11).

51 Otón III.

52 La misión se habría realizado en 1008, enviada por Bruno desde territorio polaco (Mikoletzky, 1955).

53 Job 42: 16.

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