Sociedades Precapitalistas, vol. 4, nº 2, junio 2015. ISSN 2250-5121
Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Centro de Estudios de Sociedades Precapitalistas (CESP)

 

ARTICULOS / ARTICLES

 

Estudio sobre xprw e jrw y la dinámica en la literatura funeraria de las tumbas tebanas reales. Una aproximación a la movilidad ontológica en la Duat”

 

 

Mariano Bonanno

Universidad Nacional de Rosario. Facultad de Humanidades y Artes;
Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Argentina
mbonanno1971@yahoo.com.ar; mbonanno1971@gmail.com

 

Cita sugerida: Bonanno, M. (2015). Estudio sobre xprw e jrw y la dinámica en la literatura funeraria de las tumbas tebanas reales. Una aproximación a la movilidad ontológica en la Duat. Sociedades Precapitalistas, 4(2). Recuperado a partir de http://www.sociedadesprecapitalistas.fahce.unlp.edu.ar/article/view/SPv04n02a02

 

Resumen
La particularidad más importante bajo la cual el análisis debe someterse en este ámbito, es el signo de la in-habitación, proceso omnipresente y causante de las vicisitudes de cada una de las “sustancias funerarias” y del carácter relacional que las distingue y reproduce. Lejos de buscar una redefinición de conceptos tan estudiados tales como el bA, el Ax o el kA -por nombrar los más trabajados y que en sí mismos son tan ricos y complejos como para requerir de una tesis específica-, buscamos, en la dinámica propia de la Duat, comprender de qué modo operaban en forma particular como relacionados, los componentes específicos que constituyen la personalidad funeraria. jrw, twt, y xprw, aluden a la forma que, sujeta al cadáver como soporte, son objetivadas al momento de la presencia de Ra. Por ello se menciona regularmente que las formas están ocultas y sólo es Ra quien preside sobre ellas. No obstante, veremos que en particular, tanto forma como imagen sufren las contingencias directas del vínculo entre Ra y Osiris, hecho que establece entre ambas una dialéctica que ocasionalmente o las contrapone o las vuelve complementarias.

Palabras Clave: Ontología; Sustancias funerarias; Dinámica; Dioses cíclicos

 

Study about xprw and jrw and dynamics in the funerary literature of the royals Theban tombs. An approach to the ontological mobility in the Duat”

 

Abstract
The most important feature under which the analysis should be submitted in this field, is the sign of the in-habiting, omnipresent and responsible process of the vicissitudes of each of the “funeral substances” and the relational character that distinguishes and recreates them. Far from seeking to redefine as studied concepts such as bA, Ax o kA -to name the most worked and which themselves are as rich and complex as to require a thesis specifically- we seek, in the own dynamic of the Duat, so understand that operating in particular as related, the specific components that make up the funeral personality. jrw, twt and xprw allude to the way that the corpse holds as support, are objectified when the presence of Re. So is regularly mentioned that the shapes are hidden and only Re who presides over them. Nevertheless, we see that in particular, both shape and image suffer the direct contingencies link between Re and Osiris, a fact that establishes a dialectic between the Gods, occasionally either opposed or complementary becomes.

Keywords: Ontology; Funeral Substances; Dynamic; Cyclic Gods

 

1. Introducción

“Durante la jornada completa (el cielo superior visible durante el día y el cielo inferior invisible durante la noche) el muerto (o el Gran Dios) sufre una innumerable cantidad de transformaciones como el sol. Esto era entendido al mismo tiempo como multiplicidad de formas de Osiris con Muchos Rostros (aSa Hrw), o Con Muchas Formas (aSa xprw) o además Con Muchos Nombres (aSa rnw). La multiplicidad de apariencias de un único Dios de naturaleza oculta y la eterna unidad de los aspectos solar (trascendencia) y Osiriano (inmanencia) del Gran Dios eran los principios de la teología del periodo…” (Niwinsky, 1988: 93)1

Si bien es real el hecho de que “una detallada descripción del destino de los hombres después de la muerte se encuentra en los textos de los muertos” (Altenmüller, 2007: 13), no podemos soslayar las especificidades que cada contexto, con su respectivo aparato textual, nos propone. Para el caso de los denominados Textos del Amduat2, la composición de la “personalidad humana” (Frankfort, 1976 [1948]: 85) se complejiza tanto por la fluidez de la apariciones de los conceptos y sus procesos como por la alternancia ontológica.

Varios elementos son pertinentes para tener en cuenta a los efectos de delinear del modo más claro posible las especificidades y condicionamientos a los que las entidades funerarias estaban sujetas; tales son, entre otros;

- el contexto general propio de la realidad de regeneración y vinculación ad-hoc solar-osiriana

- el modo en que cada uno de los elementos aparece (su vinculación, su contexto particular, su/s relación/es con Ra y/o Osiris, entre otros)

- el carácter dicotómico de sus manifestaciones (nutrición ≠ destrucción, respiración ≠ aniquilación)

- la relación de cada elemento entre sí y con el resto de las “sustancias”

- la explicitación de ámbitos o competencias definidas (bA en el cielo, cuerpo en la tierra)

jrw, twt, y xprw, aluden en primera instancia a la forma que, sujeta al cadáver como soporte, son objetivadas al momento de la presencia de Ra. Por ello se menciona regularmente que las formas están ocultas y sólo es Ra quien preside sobre ellas. Su carácter provisorio las acerca a la imagen aunque menciones tales como Ra es su forma (forma en acto siendo imagen?) o las formas son para el día, le dan un sustento más solar que osiriano3, como veremos. No obstante, veremos que en particular, la forma sufre las contingencias directas del vínculo entre los dioses, hecho que establece entre ambas una dialéctica que ocasionalmente o las contrapone o las vuelve complementarias.

Debemos tener en cuenta, a los efectos de una visualización y análisis en perspectiva y contextualizado, que la constitución así como la dinámica del ethos funerario operaban bajo el carácter vinculante que unía a Ra y a Osiris. En efecto, es la in-habitación4 la que regía tanto los movimientos como la variabilidad ontológica de las sustancias. Es bajo su signo que experimentaban las variaciones que se medían en términos de ambivalencia (respiración/destrucción, luz/fuego abrasador, calor/degollación). De este modo, las características que sustentan la relación Ra/Osiris se hacen extensivas al conjunto, lo que redunda en una correspondencia de índole subsidiaria del proceso generador;

  • provisoriedad
  • alternancia ontológica
  • ciclidad
  • movimiento (entendido como el paso de la potencia contenida al acto desencadenado por el paso solar)
  • preeminencia del tiempo por sobre el espacio en la dinámica procesual generada
  • trascendencia
2. La forma (xprw, jrw)

Probablemente estemos frente a la realidad más polivalente que nos presenta la complejidad antropológica de los TdA, consecuencia de que “el concepto de transformación fue central en las creencias mortuorias del Imperio Nuevo” (Assmann, 1989: 212). En primer lugar por la amplitud misma del término que puede involucrar contextos diferentes o complementarios, y en segundo lugar por la variedad de vocablos que pueden aludirla, según el contexto.

En efecto, xprw5, jrw, e incluso a veces sSmw o twt, son los modos en que la idea de forma aparece en los textos. En relación con esto último, “reciban mis formas”-sSmw.i- tal como Maystre y Piankoff6 traducen, muestra como en determinadas circunstancias imagen y forma pueden mostrarse como intercambiables. Es importante primero detenernos en este punto, dado que el modo en que ambos términos aparecen en los textos, condiciona las conclusiones que sobre ellos pueden deducirse. Luego, y una vez delineadas las respectivas áreas de influencia -marcadas o más o menos difuminadas- podemos centrarnos en las diferencias para finalmente avanzar en el análisis particular de la forma.

Son varios los elementos a tener en cuenta al cotejar la relación -o su ausencia-, el grado de permutabilidad en el uso de ambos términos y finalmente el nexo de correlato entre ellos. En primer lugar, debemos asignar al binomio activo-pasivo un lugar central en el análisis. Concediendo a la imagen la categoría de paradigma óntico en el ámbito osiriano, y desde aquí, su dependencia del disco a partir del vínculo de in-habitación Ra-Osiris, podemos concluir una primera relación sustentada en la complementariedad. Respecto de los “movimientos” respectivos de ambos dioses, referencia Breasted (1912: 164)

“Hay una marcada diferencia entre Osiris y Ra. Osiris está en función pasiva. Raramente deviene en agente en nombre de los muertos (como en la Dec. 559)7. Las bienaventuranzas del destino osiriano consistían en buena parte en el disfrute de los buenos oficios de Horus, quien aparece como el hijo del muerto tan pronto como el segundo es identificado con Osiris. De un lado, Ra es un poderoso soberano, a veces interviniendo a favor de los muertos, aunque este es el servicio de otros en nombre de Osiris (no por Osiris) que los muertos (como Osiris) disfrutan. Osiris es el dios de los muertos; Ra, por el otro lado, es el gran poder en los asuntos de los vivos…”.

La pasividad de la imagen -osiriana- podía devenir en forma -solar- por influjo de la objetivación que el disco portaba. Por ello es que podemos concluir que ambos términos -sSmw en relación a xprw, e jrw8- pueden ser intercambiables sólo en el caso de que los últimos sean aludidos como meras realidades contemplativas.

En otras palabras, podemos admitir sinonimia entre ambos vocablos sólo cuando lo que se pretenda transmitir es un pre-estado de quietud luego objetivada, o cuando la mención a las formas sea en tono descriptivo, “las formas -jrw- (de Osiris) están ocultas”9, “las formas -jrw- del Oeste son misteriosas”10, “el disco alado descansa en sus formas -jrw-11, “las formas -jrw- de Ra son iluminadas”12, “las formas -jrw- (de Osiris) son exaltadas” 13, “La Barca de la Tierra cede el paso delante de mí, la barca de la Duat lleva mis formas -jrw-14; Que Ra descanse en tus misterios ocultos. El Misterioso te adora en tus formas -jrw-15.

Por defecto, entonces, pensamos que no aluden a imágenes aquellas referencias que, bajo el signo de la in-habitación16, conllevan o son vectores ellas mismas, del movimiento, “-la carne en sus primeras formas -xprw-”17, “Ra toma otras formas -jrw- en esta caverna”18, “Salve a El que está en su disco , gran dios, con numerosas formas -o transformaciones-19 -xprw-20.

Dos cuestiones son sustanciales a la hora de marcar diferencias entre una realidad osiriana y otra solar. La necesidad de la forma de contar con un soporte material que la sustente y complete; “Ra es creador de las formas -xprw-”21, “Ra posee numerosas formas -xprw-”22, “Ra es vida de formas -anxj jrw- 23, “las formas surgen de Ra”24, “las formas -jrw- son creadas por los dioses”25, o “los dioses reciben cada día sus formas -jrw-”26, “se da luz a las formas -jrw- de las serpientes cuando Ra pasa”27 son todas expresiones que sugieren para Ra una capacidad concesiva. Esta facultad confiere a la forma un carácter de completud de la que la imagen carece -misteriosa, oculta e invisible- siempre sujeta a la receptividad de la presencia solar.

La otra cuestión se vincula con el binomio regeneración /destrucción, asimilable para las formas, asignación objetivadora solar, pero ajenas a la imagen en tanto pre-condición osiriana. Ello significa que, dada la ausencia de alusiones a la destrucción y/o aniquilación de la imagen, sólo su manifestación o tránsito a forma (por la actividad solar), la activaba y la hacía pasible de experimentar aquellas posibilidades.

Partiendo entonces de esta relación, podemos asumir que indicaciones tales como las formas son para el día o Ra va hacia el nacimiento de sus formas involucran el movimiento que supone la transferencia ontológica de la imagen a la forma; el paso del signo osiriano de quietud y potencia contenida, a la realidad solar reconvenida. Es marcado el contraste entre las formas y/o imágenes que Osiris preside -mistéricas y ocultas- y las de Ra, cuyas formas llegan a ser (LdP) y porque es él quien decreta las formas de dioses y difuntos.

“Oh Duat, Oh Habitantes de la Duat, los envueltos de Occidente. Miren, yo paso cerca de ustedes, alégrense por mi causa. Señores de las formas -jrw-, recíbanme, sus cavernas están iluminadas, ustedes ven, respiran cuando paso cerca de N”28.

Cita que entendemos confirma tanto la transferencia como la dialéctica generada por Ra en los habitantes de la Duat. La situación de éstos nbwt jrw29 (envueltos) frente a la posibilidad de participar del paso de Ra y sus efectos, ilustra un contexto de quietud receptiva, pasible y dispuesta por lo tanto para la aprehensión de la transferencia, cesión o complementariedad ontológica. En cuanto a la imagen del nacimiento de Ra, en LdC, 6,2,1, no es sino una referencia a su nacimiento en un contexto estrictamente osiriano30 de reconversión por inmanencia. Confirmamos una vez más la ascendencia de Ra sobre las formas31 y su manifestación, así como su dominio sobre las suyas y sus variantes y/o estados32.

Son ellos (la tripulación de remeros de la barca de Ra) quienes con sus palabras misteriosas cada día hacen que el bA aparezca en sus formas -jrw-33.

La aparición del bA de Ra no puede menos que manifestarse como forma, acto puro, aún cuando admitimos que su ingreso a la Duat revestía un carácter externamente osiriano. Ra se muestra de este modo completo en el séquito de Osiris aunque sin desconocer su capacidad para establecer las formas de los habitantes de la Duat y de ir hacia las suyas, punto de partida de su ingreso como imagen.

Por último, y completando la referencia anterior acerca de estar sometidas las formas o a la regeneración o a la destrucción, destaquemos que, en tanto pasibles de continuidad o detenimiento, comparten éstas con el resto de los elementos -a excepción de las sSmw- la propiedad ser una entidad funcional, provisoria y móvil. Por eso Horus habla a los dioses-estrella en el LdA, 7,3, e invocando el paso de Ra, invita a que su carne esté bien y que sus formas -jrw- cobren vida.

3. La “comunicación” xprw e jrw como explicación del movimiento en la Duat. Transferencia y metamorfosis:

Si bien es cierto que el término xpr tiene en el antiguo Egipto un significado tanto dinámico de “volverse, llegar a ser, producir”, como también un significado de estados, “forma, figura34, creación” (Kootz, 2006: 28), “conversión, transformación, de un estado a otro” (Thausing, 1943: 7), sostenemos que para el caso específico de los TdA, y en el marco de la inhabitación, pueden asignarse funcional como dialécticamente, órbitas, espacios y denominaciones diferentes; xprw para lo que suponga estado y/o proceso, e jrw para forma acabada o estado.

“Este lexema (jrw) se menciona con frecuencia con la “forma de aparición” -Erscheinungsform- (xprw), que bien perfectamente acentúa la potencia de lo variable, el aspecto de la metamorfosis de la forma de aparición. Es claro resaltar en los jrw el aspecto activo, por lo que eventualmente uno puede entender `Actividad-Aparición´” (Wiebach-Koepke, 2003: 228).

En lo que respecta a la forma de los dioses, nos detendremos en los modos que la lengua egipcia tiene para designarla. Al principio vimos que tanto jrw como xprw pueden traducirse, en un contexto que no involucre a las divinidades principales, como forma. Ahora bien, hablando de los dioses, y particularmente de Ra en quien la variabilidad de formas es ostensible, la terminología debe ajustarse.

“La forma divina (…) constituye una globalidad que no puede ser captada en sí misma, coincidiendo en esto con el ser del dios. Es irreconocible e indescriptible y sólo puede ser captada, aunque imperfectamente, a través de sus proyecciones. Estas constituyen los jeperu, que corresponden a la sucesión de individualidades momentáneas, no definidas en su número, que la divinidad puede asumir” (Meeks, Favard-Meeks, 1995: 86).

Más adelante, en la misma página, y partiendo de la compleja relación que se establece entre ambos conceptos, nos dice, “la realización de este estado, de esta acción, inscribe al jeperu en la realidad visible. Esta nueva proyección, el irw, constituye una forma, una apariencia a la vez discernible y descifrable del dios, y normalmente se halla realzada por unos atributos materiales35.

Varias son las cuestiones a tener en cuenta. En primer lugar, creemos que es manifiesta la relación de contigüidad que sostiene el vínculo entre xprw e jrw; es decir, la asunción de la individualidad momentánea es tributaria, en su plasmación material y discernible, de la conformación de su exterioridad, jrw. Claramente hacemos referencia a aquellos contextos en que no operan como sinónimos sino como entidades disociables. Este correlato, entonces, aparece definido en términos de potencia inmanente reconvertida -xprw-, objetivada e individuada como representación tangible.

En segundo lugar, la centralidad que el movimiento supone para la sucesión de los xprw no condice con el hieratismo de los jrw. Ello se explica por la resolución externa -atributos, carácter, materia- que el segundo conforma al final de cada sucesión. En términos concretos, si el movimiento de la realidad de indefensión supuesta por el recorrido del sol en su aspecto de dios con cabeza de carnero a la consecución de la potencia para la reaparición, concluye en un escarabajo, nominamos como xprw al movimiento o su devenir36 y como jrw a su resultado y plasmación -escarabajo-37.

La necesidad de soportes materiales para los jrw remarca su carácter de punto de llegada o culminación del tránsito ontológico. En este sentido, su configuración y expresión externa de algún modo operan de marcas o mojones de la sucesión y dinamismo de los xprw.

En el siguiente cuadro, sustentado en las menciones de la forma en el LdA y en el LdC, dado que es en ambos textos donde más se la referencia, se busca delimitar áreas de influencia en virtud del movimiento. De esta manera, a partir de sus modos de aparición y relación, obtenemos;

 

Xprw

UBICACIÓN


CONTEXTO


el cuerpo en sus primeras formas

(LdA 5, Int.)

 

Ra en la caverna de Sokar

Movimiento decreciente

Naciendo en las formas de Khepri

(LdA, 12,2)

 

Salida de Vida de Dioses

Movimiento de potenciación

Shu recibe las formas

 

(LdA, 12,2)

 

Recepción de Khepri

Reconversión cíclica

Formas primigenias que están con Osiris

(LdA12,3)

 

Séquito de Osiris objetivado

Devenir por “presentización” solar

mis formas están en el séquito de Osiris

(LdC. 3,2,4)

 

Ra con sus reliquias en plena reconversión en la caverna de Osiris

Paso de la inmovilidad a la regeneración

que mi cuerpo pueda ser iluminado



 

Paso de la inmovilidad a la regeneración

(lo mismo que) mis formas

 

(LdC, Prec. 6, Int.)

Conversión en la caverna de Osiris


voy hacia el nacimiento de mis formas

(LdC, Prec. 6, 3)

Ra y el rey al Osiris itifálico

Carácter identitario del movimiento

Señor de las formas, que perfecciona los nacimientos

(LdC, 6, 1,2)

 

Khepri se ha formado

Reconversión cíclica

Oh danos luz Ra!, cuyas formas son grandes

(LdC, 6, 1,4)

 

De Osiris-Orión a Ra

Reconversión consumada y derivada

Para tomar una forma desconocida

(LdC, 6, 2,1)

 

Imagen del nacimiento de Ra

Realidad del movimiento

viajo a través de la Duat en mis formas

(LdC, 6, 2,4)

 

Formas del primer nacimiento-Salida

Realidad del movimiento

metamorfosis


Jrw


UBICACIÓN


CONTEXTO


para dar luz a las formas

 

(LdC, Prec. 6, Int.)

Pasaje y cesión de reconfiguraciones

Cesión a los que pre-existe

las formas del oeste son misteriosas

(LdA,9,3)

 


Pre-existencia

se da luz a las formas cuando Ra pasa

(LdC, Prec. 6,3)

 

Rejuvenecimiento de Osiris por la presencia del disco

Cesión a los que pre-existe

las formas de Osiris están ocultas

(LdA, 1, 4)

 

Ra da aliento al de las formas ocultas

Pre-existencia

Oh aquel cuyas formas son completas, que




Pre-existencia y culminación objetivada del proceso

sale de su montículo

 

(LdC, 6,2,3)

 

Ra sale de su montículo; reconversión y aparición


las formas son establecidas

 

(LdA,3,3)

 

 Ra a los bAw osirianos en reposo

Movimiento plasmado

los señores de la Duat son formas en Occidente

(LdC, 3,2,1)


Ra a la caverna de Geb y sus habitantes

Realidad ontológica perceptible

las formas son extinguidas

 

(LdA, 6,3)

 

Serpiente que toma las formas de los enemigos

Movimiento plasmado

las formas dejan de existir

 

(LdC, Prec. 6,5,2)

 

Segunda muerte; no-existencia de estado objetivado

Movimiento plasmado

las formas son tomadas

 

(LdA,7,3)

 

Horus a dioses y estrellas, “invitación” a la objetivación

Movimiento plasmado

que sus formas vivan y hablen a sus Axw


 

(LdA, 2,3)

 

Arenga de Ra a los dioses de la Duat

Conclusión del movimiento y funcionalidad

Cuadro N°1: Referencias a xprw e jrw en el Libro del Amduat y en el Libro de las Cavernas

Esta serie de citas del LdA y del LdC, pretende, basándonos en la movilidad de los xprw, confirmar su transicionalidad ontológica, mientras que para los jrw remarcamos su condición de estado definido. No buscamos sentar conclusiones absolutas dada la movilidad y autonomía que reclamamos para todos los conceptos antropológicos, aunque sí pueden llegar a precisarse tendencias o cuanto menos esferas de influencia para ambas realidades ontológicas.

La dinámica38 de los xprw -formas mudables-39 contrasta con la condición de objetivación tangible de un estado provisorio que es lo que concluimos para los jrw. Esta dinámica arrostra tras de sí, para los primeros, las “provisoriedades” que en la sucesión de la Duat Ra adquiría. Es decir, que si a la objetivación de un movimiento

-jrw- correspondía, por ejemplo, o el carnero o el escarabajo como signos visibles acabados de ese movimiento, los xprw no se resolvían en la conclusión del movimiento, sino que por el contrario, conllevaban, como signo de su devenir, la dialéctica estructurante de la sucesión40.

Ingreso a la Duat

Esquema Nº 1: Esquema de la hipotética continuidad y complementariedad entre las Xprw y las jrw

xprw es entonces sinónimo de movimiento o de forma en movimiento41, activados permanentemente por la sucesión de “devenires” acumulativos y siempre co-presentes -tal o cual xprw no “anula” a la precedente sino que se conllevan-, mientras que con jrw definimos a la forma en sentido estricto, como plasmación de la movilidad de los xprw y con el hieratismo propio de la objetivación (hierofanía inmóvil)42. Por supuesto que esta diferenciación no es taxativa, dada la complejidad y variedad de alusiones a la forma -aparte de xprw e jrw, y también sSmw o son términos intercambiables en contextos determinados u operan independientemente-; de todas formas, creemos que la dinámica de las dos primeras obedecía o se sujetaba, en general, a la fluidez del movimiento43.

“El deseo “por todos deseado de adoptar transformaciones” es típico para el IN y se conecta regularmente con el anhelo, para poder retornar de nuevo desde el Más Allá en el Más Acá”.44

Una distinción entre jrw y xprw también es señalada por Piankoff la cual, aunque no trate de los TdA, conlleva también una diferencia en base al movimiento. A la asunción de jrw como formas activas correspondería como complemento, según nuestro razonamiento, “activas en tanto sometidas a la acción solar” o bien entidades hieráticas pasibles del paso de la potencia al acto -realización del movimiento o consolidación de su ontología-.

 

Hknw n . k ra kA sxm skmAA tA sHD tHn imntiw pn

 

nty irw.f xprw. f rf xprw m itn.f aA

“Alabanza a ti Ra, poder supremo, que hace que la tierra se vuelva visible, el que hace la luz a los del oeste, que las formas (irw=formas activas) sean su devenir (formas=devenir) cuando él toma la forma -xprw-45 de su Gran Disco”46.

En estrecha conexión, y siempre en el contexto de los TdA, se impone en el análisis un tercer elemento que nutre sobre todo a los xprw como motoris causa pero también a los jrw como disposición aspectiva; la metamorfosis.

Considerar que el paso de una individualidad a otra, signo de su permanente devenir, no constituye una metamorfosis de su ser (Meeks y Favard-Meeks, 1995: 86), es una afirmación que en el marco de la in-habitación en la Duat, pensamos que debe matizarse por cuanto es el devenir permanente el que constituye el signo de la correspondencia divina. De este modo, la conclusión quedaría sujeta a la inclusión de la dinámica de la metamorfosis como atributo del ser de los dioses.

El devenir de Ra en este caso, entendido como móvil y destinatario principal de la dialéctica nocturna, se sujetaba tanto a la incertidumbre de su disminución ontológica

-transporte y asistencia-, como a la progresión de su redimensionamiento -órdenes, distribución, condenación, potenciación general-, que involucraban gradaciones secuenciales en el ser general del dios. Esta verdadera metamorfosis de su ser47, sancionada in illo tempore como esencia inescrutable del dios, lejos de constituir un signo de su vulnerabilidad, es la que le confería su dominio sobre la trascendencia y su capacidad de eterna reconversión.

La metamorfosis, entonces, en este ámbito de cambio para la permanencia, era el nexo vinculante entre los xprw y los jrw del dios. Ambas entidades, como manifestaciones regidas por el movimiento, nos informan de este modo de la ascendencia y convergencia de estados como fortaleza y carácter de la esencia de Ra, en este caso. Era justamente esta alternancia ontológica y sus múltiples derivaciones en la Duat y desde aquí, a escala universal, la que hacía del dios una totalidad activa con la capacidad de aprehensión de metamorfosis vinculantes, constitutivas y co-esenciales.

“Oculta está la descomposición de Osiris, (…). Los dioses reposan sobre su descomposición, su bA es protegido con sus formas -xprw-. (…). La descomposición reposa (en) su caverna, mientras paso delante de sus cavernas, yo paso a través de los que están en Tierra Exaltada, atravieso la Duat misteriosa para ver los cuerpos que están en ella, para iluminar mis formas48 -jrw-, mis imágenes -Tww-”49.

La complejidad aparente que esta cita nos plantea, sobre todo por cuanto nos refiere el movimiento de formas -xprw- del bA de Osiris, allí donde esperaríamos encontrar jrw del bA por tratarse de Osiris justamente, se resuelve en la dinámica de la in-habitación. Las formas del bA de Osiris son sometidas a la acción solar -reconversión que oculta la descomposición- mientras que las jrw de Ra representan las objetivaciones de la diacronía de su devenir (diacronía dado que el LdC no describe “linealmente” el derrotero solar).

Para concluir, debemos precavernos de asumir análisis definitivos teniendo en cuenta, en primer lugar, la dinámica inherente a la Duat y como su causa, a la dialéctica ambivalente de la relación provisoria entre Ra y Osiris. Este escenario, sumado a la polivalencia de la terminología egipcia en este contexto particular, es factor decisivo para estimular un debate necesario para la comprensión de la “movilidad ontológica” del difunto egipcio en la realidad específica de los TdA.

Notas

1 A propósito de los papiros del Libro de los Muertos que fueron paulatinamente reemplazando las decoraciones de las tumbas desde comienzos de la XVIII Dinastía, y del hecho de que “en la historia de la religión, las viejas formas eran, como regla, enriquecidas por las nuevas concepciones siendo el resultado consecuente del desarrollo de ideas previas”, Niwinsky (1988: 83).

2 En adelante TdA. Constituidos por los denominados Libro del Amduat (LdA), el Libro de las Puertas (LdP), El Libro de la Tierra (LdT) y los Textos de las Cavernas (LdC), respectivamente.

3 Entendemos que la imagen, o sSmw como aparece en los textos, es la condición ontológica para el recorrido del ámbito funerario del mismo modo que el bA es sustancia de los muertos por excelencia. En este sentido es que asignamos a la imagen un trasfondo osiriano que se objetiva sólo con la presencia solar. sSmw entonces alude, además de a un estado de tránsito, a la provisoriedad que la dialéctica osiriana-solar generaba.

4 Hablar de in-habitación en un contexto funerario, involucra en su órbita conceptos tales como sincretización o contigüidad onto-teológica, y supone referirse a dioses de “naturaleza cíclica” como Ra y Osiris, además de presumir la conformación de una entidad dotada con la capacidad de regenerarse desde la quietud y oscuridad totales como punto de partida. Para un análisis específico del concepto de in-habitación como modo relacional entre Ra y Osiris en la literatura funeraria en el Valle de los Reyes, ver Bonanno (2014: Caps. 4, 5 y 6).

5 Devenir, acontecer, sobrevenir (en el tiempo), ser-existir, ocurrir (en el futuro), ver Wb III 260-265.

6 LdP, 6,2, según las divisiones de Maystre y Piankoff (1939-1962). El modo de citar los TdA se hará a partir de aquí de la siguiente manera: 1) “Libro”, 2) Hora, puerta, división, parte; 3) Registro y 4) Escena (según corresponda).

7 “Oh Rey, ven en paz a Osiris! Bienvenido a Osiris! Los campos están llenos para ti, las orillas están inundadas para ti como un bien que el rey garantiza. El Primero de los Occidentales toma tu mano en el borde de la montaña xbt. Osiris hace la presentación y te da lo que hay sobre la ropa sSrw”, Pir. 1392a-1393b, ver Sethe, K (1908). Recursos electrónicos del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago.
http://www.lib.uchicago.edu/cgi-bin/eos/eos_title.pl?callnum=PJ1553.A1_1908_cop3
http://www.lib.uchicago.edu/cgi-bin/eos/eos_title.pl?callnum=PJ1553.A1_1908_vol2 cop3.

8 En el LdC, 2,2 se hace alusión a las formas envueltas -jwy jrw-, Osiris N., por lo que la palabra jrw es la confirmación de una realidad osiriana expectante.

9 LdA, 1,4.

10 Ibid.

11 LdA, 4,3.

12 LdC, Prec. 6, 2, 1.

13 LdP, 4, 3. Zeidler (1999: 105) traduce “mit höher”.

14 LdP 3,2.

15 LdP 9,2.

16 En LdC, 2,3, cuando se refiere a las formas secretas de Osiris, se utiliza xprw y no jrw como esperaríamos encontrar en este contexto; sin embargo la influencia solar como el otro extremo de la in-habitación, puede justificarlo.

17 LdA, 5, 1.

18 LdA, 7, 1.

19 Zeidler (1999: 19).

20 LdP, 1,2.

21 LdP, 1,2.

22 LdP, 2,1.

23 LdT, A,1,3.

24 LdC, 3,1,3.

25 LdP, 2,2.

26 LdA, 12,3

27 LdC, 2,3.

28 LdC, Prec. 6,2,2.

29 Volvemos a encontrar señores de las formas en LdC 6,1,2, sólo que aquí son nbw xprw.

30 “…este dios hace una parada en esta caverna (adoración del disco naciente), los dioses que están en ella son iluminados y ven los rayos, cuando este gran dios pasa cerca de ellos. La oscuridad los envuelve después de que él ha pasado”; y sobre el disco, “para tomar una forma desconocida. Es la imagen del nacimiento de Ra”. Imagen que deviene en forma cuando el disco llega a ser.

31 En LdP, 12,1 el niño ha aparecido en sus formas, lo que equivale a la asunción ontológica plena en la apoteosis solar.

32 “Las formas -jrw- de Ra son grandes/completas/descansan sobre sus tronos”, “Ra es sus mismas formas”-xprw- (LdC), “vida de las formas” (LdT), “el bA aparece en sus formas” (LdA 9,2).

33 LdA, 9,2.

34 Form” y “Gestalt” respectivamente. Si bien ambos vocablos pueden aparecer como intercambiablesen el idioma alemán, preferimos en este contexto forma -en el sentido de modo de representación- para el primero, y figura -en el sentido de aspecto externo- para el segundo.

35 “Oh dioses que llevan la Barca de la Tierra, (…). Que haya soporte para sus formas -jrw-…” (LdP, 2,2). Ver Assmann, (1977: cols. 764-765).

36 “La comprensión de la transformación (xprw) es fundamental para la concepción de los dioses egipcios”. J. Assmann (1977: col. 759).

37 Nacido será este Gran Dios en sus formas (xprw) de Khepri en esta caverna, LdA, 12, Int.

38 Acordamos con Assmann, (1995: 39) para quien la estructura icónica de los Himnos de Fases Solares, confiere a Ra tres xprw; Khepri Amanecer Ra Cruce Atum Descanso y viaje nocturno. La estructuración de las fases solares en los TdA no escapa a este esquema, aunque en el marco general de in-habitación propuesto, la ascendencia osiriana sobre la ontología solar no puede soslayarse, sobre todo en lo que a Ra-cruce (su bA, sustancia funeraria/osiriana) y Atum-viaje nocturno (quietud y decadencia osiriana) se refiere.

39 wandelbare Formen”, Eschweiler (1994: 191).

40 En LdA, 7,2, “hagan alabanzas (a Ra) porque creó sus formas” -xpr xprw.tn-.

41 En LdC 6,1, 4 Horus se refiere a Ra como “el que me ha dado forma. Él es el único que hace devenir en el que me engendró” -rA ms.j was pw xprTT-. La plasmación del movimiento en la constitución ontológica de Horus y su dependencia de Ra.

42 xprw representa tanto un componente/contituyente personal, que en un primer acercamiento puede ser interpretado como “Forma” o algo parecido, luego, se origina de ello, que xprw debe denotar una “Transformación” por la “Forma” generada. Por el contrario, jrw en general no es convertible. Para un análisis de la terminología vinculada a la transformación y a la metamorfosis y su problemática, ver Buchberger (1993, Cap.3).

43 Para Thausing (1943: 15), “en la transición de una forma del ser a otra, allí, es donde el proceso detransformación se consuma”…“para ello los egipcios han encontrado la moldeable expresión jrj.t xpr-w

“la consumación de la metamorfosis -Verwandlung-”, “sufrir la metamorfosis”…”es decir el “estadio intermedio” entre la muerte y el renacimiento”. En el LdT, por ej. jrj.f xprw. f, Piankoff (1953: 51, nota 3, Pl. XXX). Pero también en el mismo LdT, se afirma que quienes son dejados atrás por Ra “hacen sus transformaciones”, jr.sn jrw.sn, A. Piankoff op. cit., 53, Pl. XXIV) y más adelante, del rey Rameses VI se dice que “hará estas transformaciones como Ra”, jrj.t jrw pn mj ra, A. Piankoff (1953: 55, Pl. XXXI). Aceptando ésta última traducción, dado que también “asumir (o adquirir) sus formas” puede ser válida, más allá de la transición que supone el paso de una forma a otra, en los TdA, tanto xprw como jrw pueden aparecer como intercambiables aún cuando cada una conserva notas distintivas, como venimos analizando. También en el LdC, Ra anuncia sus “transformaciones secretas” -xprw jtn-, Piankoff, (1944, p.9, Pl. XIX) y en el mismo LdC (1944: 32, Pl. CXXVIII), se le dice a Ra que haga sus transformaciones - xprw.k xprwt ra -. En este caso la acción de hacer la transformación, también es intercambiable entre jr y xpr.

44 Assmann (2005: 255).

45 En negrita es nuestro.

46 Texto sobre el sudario de Tutmosis III, citado por Piankoff (1964: 208). La transliteración es nuestra.

47 Ver Assmann (1984: col.1089).

48 Entiéndase las formas de Ra en el sentido de las formas de los dioses y/o habitantes por él creadas y que él ilumina.

49 LdC, Int. 6, 4,1.

 

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